"Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion, Seremos como los que sueñan." Salmos 126:1
¿Cuándo fue la última vez que soñaste? No me refiero a vagas fantasías, a pensamientos de grandeza y de triunfo sobre el ¿qué si..? pero que no pasan de tu almohada a las 10:00 pm en tu habitación. ¿Cuándo fue la última vez que doblaste las mangas de tu camisa y dijiste "me juego el todo por el todo" por un sueño que hacía presión en tu corazón? Cuando en contra de todos y de todo supiste que podías lograr algo que viste en tu mente si te esforzabas lo suficiente y trabajabas por ello. ¿Alguna vez le has creído a Dios por algo que anhelas llegar a hacer? No hablo de una casa o un carro. Hablo de lo primero que llega a tu mente cuando te preguntas: "¿qué haría en este momento si supiera que no voy a fracasar?" (Una vez hice esa pregunta y el resultado fue una boda y un hijo). Pero hoy hablo de los talentos y las habilidades que Dios ha puesto en ti y se han mantenido sepultadas en lo más hondo de tu corazón, cubiertas de telas de araña llamadas inseguridades, temores y prejuicios.
Yo tengo algo que decirte hoy. Algo que Dios puso ayer en mi corazón para compartir contigo: ¡La cautividad te mata los sueños!
Si las respuestas a mis preguntas anteriores han sido: "hace muchos años de eso", quiero que sepas que hay cautividad en tu corazón. Cuando el pueblo de Judá fue llevado cautivo a Babilonia, dice el libro de 2da de Reyes que su rey fue llevado delante de Nabucodonosor. Sus hijos fueron asesinados delante de él, y al rey le sacaron los ojos y lo ataron con cadenas. La cautividad llegó a tal punto en el pueblo de Judá que su rey no podía ver, sus ojos habían sido sacados y sus manos con cadenas no podían poner nada por obra. El pueblo dejó de soñar.
Yo sé que hay cadenas de cautividad en tus manos. Ya no sueñas, solamente fantaseas. Solamente piensas en qué habría sido de ti si hubieras tenido valor hace tantos años. Piensas que eres demasiado joven para que te tomen en serio, o que ya estás muy viejo para emprender cualquier cosa. Los sueños ya no llenan tu corazón porque no tienes ojos para verlos. Estás cautivo, hay miedo encadenando tus manos, hay religión sacando tus ojos. Pero no tiene que ser así. El perdón y el arrepentimiento liberan tu corazón. No puedes soñar si estás lejos del Dios que da los sueños, no puedes esforzarte sin fe porque es como construir sobre la arena. No puedes ser libre si aun piensas que Dios te va a quemar la casa si no diezmas (aclaro, creo en el diezmo pero sé que he sido libre de la maldición de la ley). El miedo y la religión van de la mano. Te esclavizan, te vuelven crítico y juez y endurecen tu corazón. Y lo peor de todo es que te creas una falsa imagen de Dios que te lleva a cometer error tras error. Eso no es libertad.
Yo soy soñadora por naturaleza, o tal vez he sido muy fantaseosa toda mi vida, y eso es parte de mi personalidad. Me facilita la imaginación tremendamente y me ayuda a desarrollar mis talentos. Pero el miedo a realizar cosas nuevas y retadoras me ha tenido limitada y atada de manos durante mucho tiempo. Gracias a Dios que hoy puedo decir que he sido libre de muchísimas cadenas que me ataban. Hoy puedo decir que cuando tomé la decisión de no seguir siendo la mujer que era, Dios puso ojos nuevos en mí y me devolvió la vista para ver hechos realidad los muchos sueños que Él me daba.
El día en que permitas que Dios te haga libre de la cautividad en que vives, vas a ver como los sueños empiezan a revivir en ti, y cosas que no sabías que estaban ocultas en lo profundo de tu corazón comienzan a despertarse. Probablemente digas "yo soy cristiana o cristiano de toda mi vida, yo no vivo en cautividad" pero si sigues siendo la misma persona desde hace 10 años, si estás exactamente en el mismo lugar donde comenzaste, si no ha pasado nada contigo desde hace ya muchísimo tiempo, debes saber que vives en cautividad, eres prisionero de ideas, prejuicios y temores que te frenan y te estancan. Nadie, absolutamente nadie que sueña vive estancado, porque los sueños te llevan siempre a cosas nuevas, a cosas mayores.
Es una decisión, es tu decisión. Yo ahora sueño, y sueño en grande... muy GRANDE!!! Y mi boca se ha llenado de risa, y mi lengua de alabanza, y sé que a causa de esto muchos dirán: "grandes cosas ha hecho el Señor".
Yo tengo algo que decirte hoy. Algo que Dios puso ayer en mi corazón para compartir contigo: ¡La cautividad te mata los sueños!
Si las respuestas a mis preguntas anteriores han sido: "hace muchos años de eso", quiero que sepas que hay cautividad en tu corazón. Cuando el pueblo de Judá fue llevado cautivo a Babilonia, dice el libro de 2da de Reyes que su rey fue llevado delante de Nabucodonosor. Sus hijos fueron asesinados delante de él, y al rey le sacaron los ojos y lo ataron con cadenas. La cautividad llegó a tal punto en el pueblo de Judá que su rey no podía ver, sus ojos habían sido sacados y sus manos con cadenas no podían poner nada por obra. El pueblo dejó de soñar.
Yo sé que hay cadenas de cautividad en tus manos. Ya no sueñas, solamente fantaseas. Solamente piensas en qué habría sido de ti si hubieras tenido valor hace tantos años. Piensas que eres demasiado joven para que te tomen en serio, o que ya estás muy viejo para emprender cualquier cosa. Los sueños ya no llenan tu corazón porque no tienes ojos para verlos. Estás cautivo, hay miedo encadenando tus manos, hay religión sacando tus ojos. Pero no tiene que ser así. El perdón y el arrepentimiento liberan tu corazón. No puedes soñar si estás lejos del Dios que da los sueños, no puedes esforzarte sin fe porque es como construir sobre la arena. No puedes ser libre si aun piensas que Dios te va a quemar la casa si no diezmas (aclaro, creo en el diezmo pero sé que he sido libre de la maldición de la ley). El miedo y la religión van de la mano. Te esclavizan, te vuelven crítico y juez y endurecen tu corazón. Y lo peor de todo es que te creas una falsa imagen de Dios que te lleva a cometer error tras error. Eso no es libertad.
Yo soy soñadora por naturaleza, o tal vez he sido muy fantaseosa toda mi vida, y eso es parte de mi personalidad. Me facilita la imaginación tremendamente y me ayuda a desarrollar mis talentos. Pero el miedo a realizar cosas nuevas y retadoras me ha tenido limitada y atada de manos durante mucho tiempo. Gracias a Dios que hoy puedo decir que he sido libre de muchísimas cadenas que me ataban. Hoy puedo decir que cuando tomé la decisión de no seguir siendo la mujer que era, Dios puso ojos nuevos en mí y me devolvió la vista para ver hechos realidad los muchos sueños que Él me daba.
El día en que permitas que Dios te haga libre de la cautividad en que vives, vas a ver como los sueños empiezan a revivir en ti, y cosas que no sabías que estaban ocultas en lo profundo de tu corazón comienzan a despertarse. Probablemente digas "yo soy cristiana o cristiano de toda mi vida, yo no vivo en cautividad" pero si sigues siendo la misma persona desde hace 10 años, si estás exactamente en el mismo lugar donde comenzaste, si no ha pasado nada contigo desde hace ya muchísimo tiempo, debes saber que vives en cautividad, eres prisionero de ideas, prejuicios y temores que te frenan y te estancan. Nadie, absolutamente nadie que sueña vive estancado, porque los sueños te llevan siempre a cosas nuevas, a cosas mayores.
Es una decisión, es tu decisión. Yo ahora sueño, y sueño en grande... muy GRANDE!!! Y mi boca se ha llenado de risa, y mi lengua de alabanza, y sé que a causa de esto muchos dirán: "grandes cosas ha hecho el Señor".
No hay comentarios:
Publicar un comentario