viernes, 11 de marzo de 2016

El gozo de Su presencia

"Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre." Salmos 16:11

¡Que cansado es cuando andamos buscando algo específico que necesitamos y no lo conseguimos en ningún sitio! Yo me he pasado el día entero de tienda en tienda... no, perdón, MI MAMÁ me ha hecho pasar el día entero de tienda en tienda buscando un par de zapatos específicos que necesita pero no consigue. -Que son muy altos, -Que me quedan muy flojos. -No me gusta como se ven en mis pies... Para comprar algo con mi mamá se requieren no menos de 4 horas y entrenamiento previo.

Buscar algo en el lugar equivocado no provoca más que frustración, decepción, enojo y resignación. Llega el momento en el que, o nos conformamos con lo que hay disponible, o nos rendimos ante el fracaso y la necesidad no satisfecha, retirándonos vencidos y cansados.  Y esto se da en cada ámbito de nuestras vidas: una relación insulsa, un trabajo mediocre, un sueño enterrado.

Sin embargo, la última vez que fui a comprar zapatos con mi mamá pasó algo interesante.  No me libré de las 4 horas de búsqueda, dolor de piernas y espalda, pero como último recurso recordé una tienda que visité una vez y que tenía un estilo muy parecido al que ella usualmente busca. El viaje fue mas largo pero más grande fue la satisfacción de encontrar lo que andábamos buscando. Cuando salimos mi mamá me dijo: "¡me trajo al lugar exacto!".

Por supuesto nosotros no andamos por la vida buscando zapatos (con sus serias excepciones).  La búsqueda eterna del ser humano es la Felicidad. Todos buscamos ser felices, queremos ser felices, y el error que cometemos es buscar esa felicidad en lugares donde no la hay. Confundimos la alegría momentánea que nos producen las influencias externas (trabajo, familia, bienes materiales) con la felicidad eterna, permanente y constante que solamente Dios nos puede dar.

¿Y cuál es la diferencia? Que la alegría es temporal y nos esclaviza a las circunstancias. Si mi esposo me trata bien estoy contenta, pero en el momento que tengamos problemas pues al carajo la alegría y me vuelvo triste y amargada. Mientras tenga un trabajo con un buen sueldo me siento plena, pero en el momento en que sube la gasolina me doy cuenta que el salario ya no me alcanza y hasta ahí me llegó la plenitud. Cuando nuestro gozo depende de lo que nos sucede, nos esclavizan el mundo y su sistema.

Ahora, la felicidad es diferente porque no es natural. El gozo es un estado espiritual que proviene única y exclusivamente de la presencia del Padre. El gozo se produce, se crea en Su presencia y cuando aprendemos a vivir en ella, cuando anhelamos permanecer allí y que su presencia, como lo pidió Moisés, vaya con nosotros en todo tiempo, es cuando logramos la plenitud de la felicidad.

Esto no significa que se acabaron los problemas y nunca más vamos a llorar ni a enojarnos.  Esto significa que en los momentos difíciles, en los momentos de prueba, de dolor, de angustia, el gozo que ya es un estilo de vida en nosotros por vivir en su presencia, se va a volver nuestra fuerza. Como lo dijo Nehemías, nuestra fortaleza la obtenemos del gozo de nuestro Señor, y ese gozo es nuestro cuando habitamos delante de Su presencia.

¿Y sabes qué es lo más bello de todo? Que por medio de la sangre de nuestro precioso Jesús, tenemos libre acceso a esa presencia. Que el velo fue rasgado por Su sacrificio y ahora podemos venir confiadamente delante de la presencia de nuestro Señor. Ese gozo está al alcance de una oración y solamente necesitamos fe.

Como lo hablaba mi pastor esta semana, deja ya de quemar incienso y atrévete a dar el paso. Pídele al Espíritu Santo que te tome de la mano y te lleve ante la presencia de nuestro Señor, que en ella hallarás delicias para siempre.

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