"Dios es espíritu, y los que lo adoran, para que lo adoren como se debe, tienen que ser guiados por el Espíritu. Se acerca el tiempo en que los que adoran a Dios el Padre lo harán como se debe, guiados por el Espíritu, porque así es como el Padre quiere ser adorado. ¡Y ese tiempo ya ha llegado!" Juan 4:23
He estado aprendiendo mucho en los
procesos por los que Dios me ha ido llevando. He aprendido cosas de mi carácter
que no me gustan, y he recordado sueños empolvados que quiero renovar. Dios me
ha mostrado lo débil que soy para hacerme humilde y dependiente de Él. He caminado
por momentos de desesperación y desánimo y me he dado cuenta que eso ha
sucedido cuando he permitido que mi mano se suelte de la suya. Pero, ¡cuán
glorioso es recuperar las fuerzas en su regazo! Eso y muchas cosas más he aprendido a
Sus pies. Pero de las cosas que más llenan mi vida y más amo aprender es sobre
la adoración. Siempre pensé que el ser
una danzora me convertía automáticamente en una adoradora. -¿Dónde está el
grupo de "adoración"? -Arriba, afinando sus instrumentos. Y, ¡qué
bellas se ven las danzoras "adorando" con moños y zapatillas nuevas!
Y los mantos, y el ballet, y el saxofón, y la pintura... ¡Wow, cuánta adoración
acumulada en un solo lugar! No. ¡Cuánto error acumulado en una sola persona!
Al hablar de adoración casi siempre
pensamos automáticamente en una expresión corporal: levantar manos, postrarnos,
cantar, tocar un instrumento, saltar, gritar, llorar. Cualquier cosa que se vea
sublime, es adoración. Pero la adoración no es algo que pueda hacerse con el
cuerpo. No es lo mismo entretener con talento que adorar. La adoración es algo
que viene del espíritu pues debe ser guiado por el Espíritu. Si al hacer
cualquier actividad en tu vida no lo haces en el espíritu, no es adoración. Así
de simple. Entonces, ¿esto a qué nos lleva? La palabra dice que TODO lo que
hagamos, sea de HECHO o de PALABRA lo hagamos para la gloria de Dios. Esto
implica que tanto mi trabajo, mi oficio, mis pensamientos, mis conversaciones,
pueden estar o no estar siendo guiadas por el Espíritu por lo tanto pueden llevar
o no llevar adoración.
Yo puedo cantar y adorar, o puedo
cantar y hacer creer que adoro. Yo puedo tocar un instrumento sin adorar. Yo
puedo mover una cinta y hasta poner un manto sobre una persona y declarar
bendición sobre ella y no adorar. Porque no hay una receta, una combinación de
acciones corporales que juntas se conviertan en adoración. Si la palabra me
muestra que debo adorar en verdad, es porque también puedo adorar en falsedad y
en lugar de adorar a Dios estoy montando un show vacío. Solamente el Espíritu
me puede dar discernimiento sobre si mi acción o la acción de alguien es un
acto de adoración o no. Seamos entendidos y no llamemos salmista o adorador a
cualquiera que suena bien o se mueve bien. Tampoco nos creamos salmistas o
adoradores porque causamos emociones en la gente cuando cantamos o danzamos.
Vaya vea Romeo y Julieta a ver si no sale hecho un mar de mocos. Eso no es
adoración, eso es espectáculo, show, entretenimiento. Y como dice mi pastor:
"Mi Jesús es lo suficientemente atractivo". Él no necesita de
espectáculos para ganarse unos cuántos admiradores. Tampoco creamos que la
unción nos convierte en adoradores. Dios no anda buscando ungidos, anda
buscando personas que permiten que el Espíritu los guíe en su camino para
agradar su voluntad.
Entonces, ¿qué hago yo que pueda ser
considerado adoración? Cualquier cosa que haga guiada por el Espíritu. Puedo
cocinar en adoración, puedo trabajar en adoración, puedo efectivamente cantar
en adoración y hasta enseñar a los niños en adoración. Predicar el evangelio es
un acto que conlleva en sí mismo la adoración (fruto de labios que confiesan Su
nombre). Y eso se percibe mis amigos, la adoración del Espíritu se percibe en
la atmósfera. No es una emoción, es un estilo de vida. Como danzor (y hablo
específicamente a danzores porque para ellos es que fue pensado este blog)
puedo escoger si traigo delante de Su presencia un espectáculo o una ofrenda de
alabanzas. Cuando danzamos en el Espíritu, se siente como si se creara un vacío
entre el entorno y nosotros, donde quedamos atrapados en un espacio tan íntimo
y secreto que aun en medio de la multitud, podemos estar a solas con Él.
¿Cuántos lo han sentido? ¿Cuántos se han desconectado de la técnica y las
rutinas y se han dejado llevar por el Espíritu hacia una intimidad sin
precedentes? Cada quien sabe en su espíritu si lo que hace le lleva gloria a
Dios o no, pues cada quien conoce las motivaciones de su corazón. Yo no puedo
saber si el director de alabanza de hoy está cantando en la carne a menos que el
Espíritu me lo revele, pero puedo saber si estoy siendo guiada por el Espíritu
cuando monto un especial solamente para lucir un instrumento nuevo que compré.
Si cada idea que me ha movido a hacer algo para "Dios" no ha sido
guiada por el Espíritu y ha sido más una necesidad de mostrar algo que puedo
hacer o que puedo lograr, necesito reconocer urgentemente y con humildad que
soy débil y que necesito del Espíritu en cada área de mi vida.
Adorar, a Sus pies, es la más alta
posición que el ser humano pueda adquirir, y es una de las más bellas
experiencias que podamos vivir en Su presencia. No perdamos el tiempo
satisfaciendo nuestros deseos, aparentando lo que no somos, perfeccionando
nuestro ego o agradando a los demás. Dios es espíritu, por lo tanto una adoración
guiada por el Espíritu es la que Él anda buscando. ¡Y el tiempo de tales
adoradores ha llegado ya!
No hay comentarios:
Publicar un comentario