miércoles, 21 de octubre de 2015

En Espíritu y en Verdad

"Dios es espíritu, y los que lo adoran, para que lo adoren como se debe, tienen que ser guiados por el Espíritu. Se acerca el tiempo en que los que adoran a Dios el Padre lo harán como se debe, guiados por el Espíritu, porque así es como el Padre quiere ser adorado. ¡Y ese tiempo ya ha llegado!" Juan 4:23

He estado aprendiendo mucho en los procesos por los que Dios me ha ido llevando. He aprendido cosas de mi carácter que no me gustan, y he recordado sueños empolvados que quiero renovar. Dios me ha mostrado lo débil que soy para hacerme humilde y dependiente de Él. He caminado por momentos de desesperación y desánimo y me he dado cuenta que eso ha sucedido cuando he permitido que mi mano se suelte de la suya. Pero, ¡cuán glorioso es recuperar las fuerzas en su regazo!  Eso y muchas cosas más he aprendido a Sus pies. Pero de las cosas que más llenan mi vida y más amo aprender es sobre la adoración.  Siempre pensé que el ser una danzora me convertía automáticamente en una adoradora. -¿Dónde está el grupo de "adoración"? -Arriba, afinando sus instrumentos. Y, ¡qué bellas se ven las danzoras "adorando" con moños y zapatillas nuevas! Y los mantos, y el ballet, y el saxofón, y la pintura... ¡Wow, cuánta adoración acumulada en un solo lugar! No. ¡Cuánto error acumulado en una sola persona!

Al hablar de adoración casi siempre pensamos automáticamente en una expresión corporal: levantar manos, postrarnos, cantar, tocar un instrumento, saltar, gritar, llorar. Cualquier cosa que se vea sublime, es adoración. Pero la adoración no es algo que pueda hacerse con el cuerpo. No es lo mismo entretener con talento que adorar. La adoración es algo que viene del espíritu pues debe ser guiado por el Espíritu. Si al hacer cualquier actividad en tu vida no lo haces en el espíritu, no es adoración. Así de simple. Entonces, ¿esto a qué nos lleva? La palabra dice que TODO lo que hagamos, sea de HECHO o de PALABRA lo hagamos para la gloria de Dios. Esto implica que tanto mi trabajo, mi oficio, mis pensamientos, mis conversaciones, pueden estar o no estar siendo guiadas por el Espíritu por lo tanto pueden llevar o no llevar adoración.

Yo puedo cantar y adorar, o puedo cantar y hacer creer que adoro. Yo puedo tocar un instrumento sin adorar. Yo puedo mover una cinta y hasta poner un manto sobre una persona y declarar bendición sobre ella y no adorar. Porque no hay una receta, una combinación de acciones corporales que juntas se conviertan en adoración. Si la palabra me muestra que debo adorar en verdad, es porque también puedo adorar en falsedad y en lugar de adorar a Dios estoy montando un show vacío. Solamente el Espíritu me puede dar discernimiento sobre si mi acción o la acción de alguien es un acto de adoración o no. Seamos entendidos y no llamemos salmista o adorador a cualquiera que suena bien o se mueve bien. Tampoco nos creamos salmistas o adoradores porque causamos emociones en la gente cuando cantamos o danzamos. Vaya vea Romeo y Julieta a ver si no sale hecho un mar de mocos. Eso no es adoración, eso es espectáculo, show, entretenimiento. Y como dice mi pastor: "Mi Jesús es lo suficientemente atractivo". Él no necesita de espectáculos para ganarse unos cuántos admiradores. Tampoco creamos que la unción nos convierte en adoradores. Dios no anda buscando ungidos, anda buscando personas que permiten que el Espíritu los guíe en su camino para agradar su voluntad.

Entonces, ¿qué hago yo que pueda ser considerado adoración? Cualquier cosa que haga guiada por el Espíritu. Puedo cocinar en adoración, puedo trabajar en adoración, puedo efectivamente cantar en adoración y hasta enseñar a los niños en adoración. Predicar el evangelio es un acto que conlleva en sí mismo la adoración (fruto de labios que confiesan Su nombre). Y eso se percibe mis amigos, la adoración del Espíritu se percibe en la atmósfera. No es una emoción, es un estilo de vida. Como danzor (y hablo específicamente a danzores porque para ellos es que fue pensado este blog) puedo escoger si traigo delante de Su presencia un espectáculo o una ofrenda de alabanzas. Cuando danzamos en el Espíritu, se siente como si se creara un vacío entre el entorno y nosotros, donde quedamos atrapados en un espacio tan íntimo y secreto que aun en medio de la multitud, podemos estar a solas con Él. ¿Cuántos lo han sentido? ¿Cuántos se han desconectado de la técnica y las rutinas y se han dejado llevar por el Espíritu hacia una intimidad sin precedentes? Cada quien sabe en su espíritu si lo que hace le lleva gloria a Dios o no, pues cada quien conoce las motivaciones de su corazón. Yo no puedo saber si el director de alabanza de hoy está cantando en la carne a menos que el Espíritu me lo revele, pero puedo saber si estoy siendo guiada por el Espíritu cuando monto un especial solamente para lucir un instrumento nuevo que compré. Si cada idea que me ha movido a hacer algo para "Dios" no ha sido guiada por el Espíritu y ha sido más una necesidad de mostrar algo que puedo hacer o que puedo lograr, necesito reconocer urgentemente y con humildad que soy débil y que necesito del Espíritu en cada área de mi vida.

Adorar, a Sus pies, es la más alta posición que el ser humano pueda adquirir, y es una de las más bellas experiencias que podamos vivir en Su presencia. No perdamos el tiempo satisfaciendo nuestros deseos, aparentando lo que no somos, perfeccionando nuestro ego o agradando a los demás. Dios es espíritu, por lo tanto una adoración guiada por el Espíritu es la que Él anda buscando. ¡Y el tiempo de tales adoradores ha llegado ya!

No hay comentarios:

Publicar un comentario